Tratado de kioto pdf

Ribera del Rio Kamo a su tratado de kioto pdf por Kioto, durante el Hanami. Japón, localizada en la parte central de la isla de Honshu.

A pesar de que Kyōto es la romanización usada en Japón, el nombre de la ciudad es Kioto en español. Su importancia histórica se debe al hecho de que entre los años 794 y 1868 constituyó la capital de Japón, acogiendo la sede de la Corte imperial y otras instituciones. El acuerdo internacional acabaría siendo conocido popularmente como el Protocolo de Kioto. Kioto dispone de una red desarrollada de transporte por carretera y ferrocarril. La Universidad de Kioto, fundada en 1897 y con 22 192 alumnos, es considerada como una de las mejores universidades en Japón.

Bandera y emblema oficiales de Kioto. Sede del Palacio Imperial” o “Capital”. Kioto dispone de bandera y escudo propios. La bandera de la ciudad entró en funciones el 1 de enero de 1960.

El diseño del escudo se compone de una versión en miniatura del emblema de Kioto, que originalmente decidió el 2 de octubre de 1891. Este está rodeado por una interpretación arabesco de una rueda del carro de corte. El emblema está representado en color oro y la rueda en color morado, símbolo de la antigua capital. Como en otras muchas ciudades niponas, una selección de flores y árboles también constituyen el símbolo de la ciudad. Fueron seleccionados por los ciudadanos de Kioto en 1972, como un medio de promover actividades para cuidar y proteger la naturaleza. Aunque las evidencias arqueológicas sitúan al primer asentamiento humano en las islas japonesas aproximadamente en el año 10 000 a. Kioto no fue poblada hasta el siglo VII por el clan Hata.

La incipiente ciudad, rodeada de montañas, se situaba en la parte centro-occidental de la isla de Honshu. Históricamente se ha sostenido que las razones para realizar este traslado obedecían a la intención de librarse de la creciente influencia de los monasterios budistas sobre la corte imperial de Nara. Trasladado el Emperador y su corte temporalmente a Nagaoka-kyō, la nueva ciudad fue construida por orden imperial en el 793 a manos de Fujiwara no Ogurimaru. Al año siguiente, se decidió el traslado de la capital a la ciudad de nueva fundación que se situaría 50 km al Norte de Nara. Para el Japón de aquellos tiempos la construcción de una ciudad de este tamaño era una decisión ambiciosa dadas las condiciones atrasadas del país y su todavía muy escasa población. La disposición de sus calles principales siguiendo el modelo de un tablero de ajedrez todavía refleja el modelo chino de ciudad que existía hace mil años.

A su vez, ésta se establecería sobre un valle y sería trazada en forma de un tablero similar al ajedrez, imitando a la capital china de la Dinastía Tang, Chang’an. El Palacio principal estaría en un rectángulo interno en la parte norte de la ciudad. En estos tiempos aparecieron los Machiya, pequeñas casas tradicionales de madera que poblaban el paisaje de las urbes japonesas y Heian-kyō no fue una excepción. XI, desplazando a la denominación original. Mapa japonés del antiguo Kioto, hacia 1696.

No obstante, desde la instauración de los shogunatos la dirección política se trasladó a otros puntos de poder y la ciudad en ese sentido quedó relegada a un papel secundario, si bien siguió acogiendo la sede de la corte y de buena parte de la administración central, feudos nobiliarios y un gran número centros religiosos. Y es que, la corte y el Emperador permanecían en Kioto pero habían perdido prácticamente su poder e influencia en las decisiones nacionales, viviendo en una especie de retiro espiritual. Aun así, para entonces Kioto constituía la mayor urbe de todo el país y era considerada el centro cultural y religioso de Japón, y tuvo un importante desarrollo. En la época del Shogunato Ashikaga la ciudad volvió a ser el centro de poder, aunque la Corte Imperial siguiera en una posición secundaria. En general, ésta fue una época de gran prosperidad para la ciudad. La ciudad sufriría numerosos e importantes daños durante estas guerras, como el incendio y la destrucción de templos y viviendas, además la transformación de las lujosas viviendas nobiliarias en fortalezas para protegerse de las agresiones de otros clanes.

Hacia 1550 llegaría a la ciudad el monje misionero español Francisco Javier, uno de los primeros occidentales en visitar el archipiélago japonés y, desde luego, en pisar la ciudad capital. Entre el 1600 y el 1615 el noble Tokugawa Ieyasu terminó con las guerras civiles y logró unificar el país, instaurando un nuevo Shogunato en lo que pronto se llamó el Período Edo. Una vez consolidado su poder, Ieyasu instaló su centro de poder en Edo, en la Región de Kantō, y Kioto quedó una vez más relegada como un centro secundario. No obstante, si bien Edo y Osaka constituían los principales centros económicos de Japón, en este aspecto la sede de la corte mantenía una posición secundaria. En cualquier caso, la ciudad seguía siendo una de las principales urbes del Shogunato y a principios del siglo XVIII ya alcanzaba una población de 400. Quedar desplazada en lo político no le impidió seguir siendo el corazón cultural y religioso de Shogunato, destacando muchos artistas, pintores de Ukiyo-e, filósofos y escritores que nacieron o se formaron en Kioto. Durante los siglos XVII y XVIII será un prestigioso centro cultural, además de recuperar su anterior producción de artesanías finas.

En los últimos años del Shogunato Tokugawa empezó el conocido como Bakumatsu, un periodo de inestabilidad política y social que fue en aumento hasta poner en peligro la propia existencia del sistema político. Kioto, como sede de la Corte imperial y capital oficial, aunque Edo en muchas ocasiones fuera el verdadero centro político y administrativo, pareció recuperar protagonismo político después de tantos años de letargo. Lejos de afianzarse la situación, la inestabilidad fue en aumento y a mediados de la década de 1860 parecía que la situación política terminaría derribando al régimen shogunal. Así, en la mañana del 3 de enero de 1868, se produjo un golpe del estado en el que tropas al mando del líder samurái Saigo Takamori tomaban las puertas del Palacio imperial y se hacían con el control del mismo. De inmediato se convocó una asamblea de la que salió un decreto que despojaba de todos sus poderes al shogun, Yoshinobu Tokugawa.

En el mismo texto quedaba claramente establecido que la responsabilidad de gobernar el país correspondía al emperador. Este golpe de estado no solucionó todos los problemas y, de hecho, algunos aliados feudales de Tokugawa enviaron tropas hacia la ciudad para revertir o intentar modificar la decisión imperial. En la entonces periferia de la ciudad tuvo lugar la importante Batalla de Toba-Fushimi, que significó la caída final del régimen del Shogunato Tokugawa y llevó al poder al nuevo régimen de la Restauración Meiji. La victoria política y militar sobre el shogunato no fue lo bastante firme para apuntalar la resistencia del régimen imperial, y harían falta medidas profundas.

Edo, que fue rebautizada como Tokio o Capital del Este. Las edificaciones mantienen el estilo de fines del siglo XIX. Santuario Heian en 1895, en conmemoración por el 1100º aniversario de la fundación de la ciudad. La población ya excedía el millón de habitantes hacia 1932, como prueba de esta tardía recuperación. Al contrario que las grandes y principales ciudades niponas, durante la Segunda guerra mundial Kioto no fue bombardeada debido a su gran patrimonio cultural y su importante legado histórico. Y aunque originalmente iba a ser un objetivo de las bombas atómicas, el plan fue cancelado por el Secretario de Guerra estadounidense, Henry L. Por ello, hoy en día es la única gran ciudad de Japón que aún conserva numerosos edificios de preguerra.